Resolución extrajudicial
de conflictos patrimoniales.

Estrategia, negociación y acuerdos concretos para conflictos societarios, sucesorios y patrimoniales con activos físicos involucrados.

Confidenialidad absoluta

Protegemos la información de nuestros clientes con discreción total

No se trata de voluntad.

Se trata de comprender que, en la justicia, el conflicto siempre cuesta más de lo que se cree:
tiempo, dinero y patrimonio.

Cuando esa comprensión aparece, resolver deja de ser una discusión y pasa a ser una decisión.

Qué hace Cretacotta?

En Cretacotta Resoluciones Patrimoniales se interviene en conflictos que ya afectan activos,
decisiones y relaciones.

El objetivo es ordenar la situación, reducir fricciones y construir una salida concreta antes de que el
problema siga creciendo.

No se trata solo de llegar a un acuerdo. Se trata de evitar que el conflicto siga consumiendo valor,
tiempo y capacidad de decisión.

Cómo se interviene en el conflicto?

La intervención comienza a partir del contacto de una de las partes.

Desde ese momento, el trabajo se desarrolla sin necesidad de exposición directa entre las personas involucradas.

No es necesario enfrentarse, discutir ni sostener intercambios que suelen agravar el conflicto.

Se trabaja con cada parte por separado, sin tomar posiciones, pero con una dirección clara: ordenar el conflicto y construir una salida posible.

El acuerdo se construye antes. Si existe un encuentro, es solo para formalizar lo ya resuelto.

En muchos casos, las partes no necesitan verse.

Resolver no requiere enfrentarse.

No es mediación judicial

La mediación judicial suele funcionar como una etapa previa al juicio. Las partes llegan sabiendo que, si no acuerdan, el conflicto sigue en tribunales. Esa presión muchas veces empuja acuerdos que terminan jugando en contra de los intereses reales de una de las partes.

Además, la mediación suma costos: honorarios de mediadores y honorarios de abogados que asesoran a cada parte.

También suma un problema de tiempo. Se presenta como una instancia rápida, pero esa misma rapidez muchas veces juega en contra. Obliga a decidir con tensión, con información incompleta o sin haber terminado de ordenar el conflicto.

En muchos casos, las partes llegan todavía en plena efervescencia. Y en ese estado, la premura, el miedo al juicio y la presión por cerrar pueden llevar a acuerdos que no resuelven bien el problema.

Este servicio no funciona así. No busca cerrar algo rápido a cualquier precio. Busca ordenar el conflicto y construir una salida viable antes de que siga escalando.

Por qué este servicio existe

Argentina tiene 46.387.098 habitantes. Entre 2010 y 2021, Abogacía fue la carrera con más egresados del país: 144.145 graduados, un promedio de 13.104 por año. No existe un registro nacional único y exacto de abogados activos, pero las referencias públicas los ubican en torno de 130.000.

Los abogados suelen explicar las demoras, las apelaciones y los tiempos de la justicia como etapas normales del proceso. Pero mientras lo hacen, el tiempo pasa y el dinero de quienes los contratan se gasta en honorarios profesionales. La gran oferta de abogados y la necesidad de sostener sus ingresos juegan en contra de una solución rápida. Las demoras les dan trabajo e ingresos a los abogados y les quitan a las personas involucradas tiempo, dinero y patrimonio.

El juicio arruina a ambas partes: suele consumir dinero, patrimonio y años de vida que se sufren, no se disfrutan.

Dentro de tribunales, el conflicto suele quedar atrapado en una dinámica casi ficticia, separada de la vida real de las personas. Quienes trabajan allí siguen con sus rutinas, sus licencias, sus concursos, sus reemplazos, sus subrogancias y sus vacaciones, planeando y disfrutando sus vidas. Del otro lado, las personas siguen perdiendo patrimonio y años de vida mientras esperan una resolución que no llega. Durante las ferias judiciales, el expediente se detiene, pero los abonos a los abogados siguen pagándose.

Los abogados suelen presentar las demoras como parte normal del proceso. Pero esa normalidad implica costo, desgaste y pérdida de control para quien está atrapado en el conflicto.

A lo largo del proceso, también suelen proyectarse resoluciones, acuerdos o cobros en plazos que después no se cumplen. Se anuncian cierres cercanos, pagos inminentes o definiciones próximas que dependen de factores que no están bajo control real.

Esa repetición de expectativas frustradas no acerca una solución. Desgasta, debilita y erosiona la confianza, la energía y el ánimo de quienes siguen esperando.

Sobre los abogados

Riesgo de exposición del cliente

Con el paso del tiempo, muchos clientes terminan confiando en exceso en sus abogados. Después de años de trabajo, trato frecuente y conversaciones sobre temas delicados, esa relación puede parecer
más cercana de lo que realmente es. Muchos llegan a hablar con naturalidad, a contar más de lo que deberían y hasta a creer que están frente a personas que los aprecian o que incluso los consideran
amigos.

Así, les abren su vida, su patrimonio, sus problemas y sus límites. Les muestran cómo viven, qué bienes tienen, qué deudas arrastran, qué urgencias enfrentan y hasta dónde pueden resistir. Esa
información, que al principio se comparte por confianza, puede volverse en su contra cuando la relación cambia o cuando el dinero empieza a faltar.
Como conocen en detalle la situación de sus clientes, los abogados suelen detectar enseguida cuándo el margen económico se achica. Y desde ese momento, una demora en pagos mensuales —que no tiene nada que ver con los honorarios finales— puede hacer que reaccionen contra quien hasta entonces decían defender.

Si esa relación se deteriora, el cliente puede quedar expuesto frente a quienes conocen en detalle su vida, su patrimonio y sus límites. Y si el conflicto escala, se verá obligado a contratar de manera inmediata a otro abogado para defenderse de quienes antes lo representaban, con más costo, más desgaste y más pérdida de control.

El Tiempo

El Patrimonio

Capacidad de Decisión

Cretacotta Resoluciones Patrimoniales busca proteger tres cosas: el tiempo, el patrimonio y la capacidad de decisión. Resolver bien no es solo cerrar un acuerdo. Es evitar que el conflicto siga consumiendo valor, inmovilice activos y reduzca cada vez más el margen de decisión de quienes están involucrados.

Contacto

Si existe la decisión de evitar años de desgaste, consumo de patrimonio y pérdida de control, este es el momento de intervenir.

El proceso comienza con una primera instancia de contacto, que permite evaluar la situación y determinar si existe una posibilidad real de encauzar el conflicto por esta vía.

Cada caso requiere análisis, criterio y reserva. Por eso, el contacto inicial es directo y confidencial.